lunes, 26 de agosto de 2013

La literatura ecuatoriana

La literatura ecuatoriana se ha caracterizado por ser esencialmente costumbrista y, en general, muy ligada a los sucesos exclusivamente nacionales, con narraciones que permiten vislumbrar cómo es y se desenvuelve la vida del ciudadano común y corriente.

Hablando de poesía, el máximo representante en Ecuador para esta época es el padre Juan Bautista Aguirre (1725-1786), nacido en Daule. Su poesía, al igual que la de la mayoría de poetas coloniales, está guiada por modelos españoles y es de temática casi exclusivamente religiosa. Otros poetas coloniales ecuatorianos son Antonio Bastidas y Jacinto de Evia.

El primer periodista ecuatoriano, Eugenio Espejo (1747-1795), de origen mestizo, fue un gran impulsor de la equidad entre clases y razas. también fue un político y escritor destacado. apoyó siempre a la modernización de la medicina en el Ecuador. Pues él mismo tuvo problemas cuando quiso estudiar, por ser hijo de una indígena. Su obra, periodística en esencia, muestra un carácter de guía, aunque al mismo tiempo de rebeldía contra las prácticas coloniales españolas.

Llegando a la época de la independencia, sale a la luz el guayaquileño José Joaquín de Olmedo (1780-1847), poeta de las gestas libertarias de Ecuador y América. Fue un poeta netamente neoclásico y es autor de obras que has pasado a la posteridad, entre ellas el Canto a Bolívar (que fue alabado enormemente por el propio libertador) y la Canción del 9 de octubre (que fue elegido como el himno de la ciudad de Guayaquil).


El Romanticismo nace en Ecuador de la mano de la poetisa quiteña Dolores Veintimilla (1830-1857), la que exaltó el amor, la lucha contra los prejuicios y una tristeza por amores no correspondidos. Es célebre su poema Quejas, muestra de la gran melancolía que la atormentaba y que la llevaría en última instancia a suicidarse en la ciudad de Cuenca, en 1857.

Otros poetas románticos fueron el quiteño Julio Zaldumbide (1833-1887) y el guayaquileño Numa Pompilio Llona (1832-1907). Éste último gozó de gran fama tanto en Ecuador como en Perú, donde se radicó un tiempo. Fue diplomático en EspañaItaliaColombia y Francia, donde llegó a conocer al mismísimo Víctor Hugo.

En cuanto a la narrativa romántica, está el escritor ambateño Juan León Mera (1832-1894), considerado además un clásico en la literatura ecuatoriana e hispanohablante. Su obra maestra, Cumandá, es también una de las primeras novelas ecuatorianas y un límpido símbolo de los ideales del romanticismo. También escribió el Himno nacional del Ecuador y un libro de cuentos, Novelitas ecuatorianas.

En el género del ensayoJuan Montalvo (1832-1889), es el mayor representante ecuatoriano de todos los tiempos. Sus obras, entre las que cuentan Las CatilinariasSiete tratados y la novela Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Fue un acérrimo detractor de Gabriel García Morenoy del dictador Ignacio de Veintimilla. De hecho, Montalvo mismo ayudó a sacarlos del poder con sus ensayos, en los que llamaba al pueblo a levantarse y a acabar con la dictadura. A esto se refiere una de sus frases célebres: "Mi pluma lo mató.", en relación a García Moreno, y a Ignacio de Veintimilla apodó como "Ignacio de la Cuchilla".
El Modernismo llegó a Ecuador con considerable retraso respecto a los otros países. Razones para esto son las constantes guerras civiles a las que el país estaba sometido a causa de las disputas entre conservadores y liberales. Sin embargo, los exponentes del modernismo en Ecuador alcanzaron un nivel de prestigio muy alto en toda América y aún hoy siguen siendo incluidos en colecciones de poesía universal. Todos tienen como característica haber leído a Baudelaire y a Verlaine en su lengua original, y sus poesías están llenas de evocaciones a la muerte y al misticismo.
Los cuatro integrantes del modernismo en Ecuador fueron los guayaquileños Medardo Ángel Silva (1898-1919) y Ernesto Noboa y Caamaño(1891-1927); y los quiteños Arturo Borja (1892-1912) y Humberto Fierro (1890-1929). Estos fueron llamados posteriormente la Generación decapitada, principalmente por que los cuatro se suicidaron y por las características en común que compartían sus poesías.
Medardo Ángel Silva fue el más alabado entre ellos, considerado por muchos el poeta más fino que ha tenido el Ecuador, aunque aun así publicó en vida sólo un libro de poesías, El árbol del bien y del mal. Otros poetas ecuatorianos considerados también modernistas son el cuencano Alfonso Moreno Mora (1890-1940) y el manabita José María Egas. (1896-1982)
El Realismo se inicia en el Ecuador con la novela de Luis A. Martínez (1869-1909) A la costa. Esta novela relata las pericias que tiene que pasar un muchacho de una familia conservadora quiteña cuando su padre muere. Se ve luego obligado a trabajar en una hacienda y al mismo tiempo a ver como su familia poco a poco se degrada hasta desintegrarse por completo. Todo esto con trasfondo de la victoria de la revolución liberal.
Pero el detonante para la aparición de los temas sociales en la literatura es el libro Los que se van, una colección de cuentos de los guayaquileños Demetrio Aguilera Malta (1909-1981), Joaquín Gallegos Lara (1911-1947) y Enrique Gil Gilbert (1912-1973); los cuales, junto a José de la Cuadra (1903-1941) y Alfredo Pareja Diezcanseco (1908-1993), formaron el llamado Grupo de Guayaquil. Todos estos escritores comprometidos con los temas sociales y determinados a mostrar la realidad del cholo montubio tal y como era (con jergas populares, palabras vulgares, escenas fuertes, etc).
Entre las numerosas obras que produjeron los integrantes de este grupo se cuentan clásicos tales como Los Sangurimas de José de la CuadraNuestro pan de Enrique Gil GilbertLas cruces sobre el agua de Joaquín Gallegos LaraSiete lunas y siete serpientes de Demetrio Aguilera Malta y Baldomera de Alfredo Pareja Diezcanseco; libros que se han dado gran fama por su fuerte contenido social y por la crudeza con que retratan la realidad.
Pero sin duda el mayor referente a la literatura ecuatoriana moderna es el novelista Jorge Icaza (1906-1978) con su novela Huasipungo, que es tal vez la obra ecuatoriana traducida a más idiomas. Otras novelas famosas y de alto contenido social de Icaza son por ejemplo la novela El Chulla Romero y Flores y la colección de cuentos Atrapados.

En la literatura contemporánea podemos encontrar varios ensayistas importantes como Agustín Cueva y Bolívar Echeverría; narradores como Nicolás Kingman, Edgar Allan García, Javier Vásconez, Eliécer Cárdenas, Huilo Ruales, Santiago Páez, Abdón Ubidia, Marco Antonio Rodríguez, Humberto Salvador, Pablo Palacio, Leonardo Valencia, Gabriela Alemán, Iván Egüez, Jorge Luis Cáceres, Miguel Antonio Chávez, Eduardo Varas; o poetas como Alexis Naranjo Hugo Mayo, Iván Carvajal, Iván Oñate, Julio Pazos, Humberto Vinueza, Javier Ponce, Fernando Nieto Cadena, Jorge Martillo, Edwin Madrid, Paco Benavides, Xavier Oquendo Troncoso entre otros.
Entre los poetas más destacados dentro del vanguardismo en el Ecuador se encuentran el quiteñoAurelio Espinosa Pólit (1894–1961), quien además sirvió como sacerdote de la orden de la Compañía de Jesús. Fundador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador e iniciador de la actual Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit.
Jorge Carrera Andrade (1903 - 1978), quiteño poeta que se caracterizó por la constante combinación de lo universal y lo local.
Los poetas esmeraldeños Adalberto Ortiz (1914 - 2003), Nelson Estupiñán Bass, (1912-2002), y Antonio Preciado (1944), quienes se caracterizaron por retratar el espíritu de la población afroecuatoriana en el Ecuador, especialmente en la provincia de Esmeraldas, bajo la influencia estética de poetas como Emilio Ballagas, Palés Matos y Nicolás Guillén, entre otros.
El riobambeñoLuis Alberto Costales (1926-2006), creador de paisajes líricos conjugados con lo épico. Considerado como uno de los grandes ausentes del premio "Eugenio Espejo."1 Entre lo más destacado de su obras se pueden citar Exiliado en el verso y "Rutas de Sombra y de Sol", obras poéticas que resaltan la fuerza del verso.

El ambateño Jorge Enrique Adoum (1926 - 2009), entre sus mayores y más conocidos éxitos se encuentra la novela Entre Marx y una mujer desnuda
Alicia Yanez Cossioquiteña (1929), destacada poetisa, novelista y periodista ecuatoriana. Una de las principales figuras de la literatura ecuatoriana y latinoamericana, es la primera persona ecuatoriana en ganar el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el cual recibió en 1996.

Retórica de Aristóteles

La retorica de Aristóteles consta de tres libros: el primero trata sobre la estructura de la retorica y sobre las especies de la retorica. El segundo libro está dirigido al público ya que trata de cuanto es capaz de razonar y en cuanto está sujeto a pasiones y modos de ser. El Libro tres estudia la forma más adecuada de los discursos con vías a la persuasión.

En la Retórica, Aristóteles la define como la contraparte de la dialéctica. Retorica y dialéctica están, así, estrechamente relacionadas con el saber; ambas se fundan en verdades comunes. Pero mientras la segunda expone, la primera persuade o refuta.


La Retórica Aristotélica concilia el discurso como un mensaje y lo divide en emisor, mensaje y receptor. Su obra está compuesta por el emisor, el receptor y el mensaje. Para Aristóteles el emisor define la retórica y su objeto. Es la forma de concebir y argumentar, forma de adaptarse al público. Por ejemplo, acerca del carácter moral de orador (ethos). El receptor es el público, carácter, costumbres y pasiones de la gente, que disponen en favor del orador a los receptores (pathos). El libro del mensaje es el discurso (logos). Se estudia la disposición de las diferentes partes del discurso, su estilo y forma de declamarlo.



Aristóteles tenia al escribir su tratado sus Colección de Artes Retóricas que le mostraban el generalizado deseo de hacer un arte sobre una actividad o práctica que en realidad todo el mundo lleva a cabo, a saber, la de argumentar y hablar en público persuasivamente sobre asuntos generales y comunes. Todo mundo cuando quiere convencer a alguien y habla persuasivamente por hábito ya improvisadamente está haciendo un arte retorica sin darse cuenta.

Para Aristóteles, la retórica es "la facultad de conocer en cada caso aquello que puede persuadir. La retórica puede ser cultivada, pero se deben conocer sus principios". La retórica se basa en el verosímil, mediante el razonamiento se debe demostrar aquello que la gente cree posible. Para ello quien emite el discurso se vale de la lógica del sentido común: lógica de opinión pública. Aristóteles la define como "más vale un verosímil imposible, que un posible inverosímil". Con esto, Aristóteles cree que se debe contar a la gente aquello que cree posible.


Aristóteles desarrolla el arte de la retórica como un árbol con diferentes ramificaciones. El detalle de éste abarca distintos aspectos, que a continuación entregamos.


La invención es la operación mayor. Se trata de establecer pruebas o argumentos para persuadir durante el discurso. Es el cuerpo lógico y psicológico, es el contenido. En la búsqueda de argumentos y persuasiones se debe convencer y emocionar.


Se debe convencer a través de la fuerza lógica de los argumentos, existiendo dos tipos de pruebas: las extra-técnicas (leyes, juramentos, testigos, contratos y confesiones). Son las que nos han sido impuestas, ya existían y están fuera del orador. Las técnicas son las inventadas por el orador, a partir de su propio razonamiento. Se debe recurrir a ejemplos o epítemas.


El ejemplo es la inducción: del objeto particular se infiere una clase, y de ésta se deriva un nuevo objeto particular que es ocupado en el lugar del primero. Es un argumento por analogía (o contrarios) cuya persuasión radica en la similitud de características entre hechos distintos. La epítema, en cambio es deducción. Desde ciertas premisas, se deriva una conclusión determinada. 

Es el silogismo retórico.

Las premisas pueden ser de tres tipos:

Índices seguros que son hechos obvios y evidentes. Indicio
necesario, verdadero o irrefutable.

Signos, son hechos que sirven para entender otro hecho, por lo que requiere apoyo (por ejemplo, si alguien tiene fiebre, respira agitadamente).

Verosímil, hecho sobre el cual la gente está de acuerdo (hay que respetar a los viejos). La epítema es el gran argumento sobre el cual descansa la retórica. El orador persuade desde lo que el público piensa, sus conclusiones desde las premisas compartidas por el sentido común.

Para Aristóteles las emociones son la parte psicológica de la retórica. Se adapta el discurso al oyente. El orador debe ganarse al oyente y para ello debe presentarse como una persona digna de confianza y creíble. La otra alternativa, es fomentar las pasiones, apelando a los sentimientos de los que los escuchan.

La disposición es determinar el lugar y el orden de los argumentos en el discurso. El exordio y el epílogo son un llamado a los sentimientos, en cambio la narración y la demostración son un llamado a la razón. El exordio es la introducción, parte clave en la que gana la atención del público. La narración debe ser verosímil, clara y breve. En la demostración se define la causa a ser discutida, y se argumenta en relación a esta causa. En el epílogo se emociona al público, disponiendo, amplificando, atenuando, excitando pasiones y trayendo recuerdos de la memoria. La elocución es la parte estética del discurso, centrada en el lenguaje por lo que se deben elegir cuidadosamente las palabras. 

Aristóteles recomienda utilizar figuras retóricas y dar al estilo un aire extranjero porque esto exalta la imaginación. Destaca el uso de la voz alta (inflexiones y ritmos), estableciendo siete cualidades en la elocución: saber, pureza, grandeza, conveniencia, ritmo, período, cultura y vivacidad.

En el proceso del discurso retorico que son tres factores: el alma del orador, las lamas de los oyentes y sus respectivos caracteres y pasiones. El carácter del orador y la emotividad el oyente son también estrategias persuasivas y el discurso retorico “prueba o parece ser”. Creo que la metáfora clave para entender el giro que experimenta la Retórica de Aristóteles en este momento es la que dice que “la retórica se reviste con el atuendo de la política”.

Para una mejor ortografia

Ya sea para elaborar una carta, un trabajo o informe formal, siempre es bueno tener una buena ortografía. El escribir correctamente forma parte del tener una buena ortografía; nos permite ordenar mejor nuestros pensamientos y dar una imagen positiva de nosotros al momento de realizar nuestras propias redacciones. A continuación se muestra una serie de pasos para terminar con este inconveniente, un problema crónico grave para muchos.

Pon atención en todo lo que escribes. Muchos errores ortográficos se deben a que no se presta la suficiente atención.

Escribe con tiempo suficiente. Cuando escribes muy rápido puedes pasar por alto varias reglas ortográficas. Una coma o un acento omitido pueden cambiar el sentido de la oración.

Lee al menos dos veces lo que escribes. Una buena práctica antes de enviar el documento que estamos redactando, es leer lo que se está escribiendo; recuerda que lo que parece que está bien a primera vista, cuando se mira con mayor detenimiento se observa que posee errores de sintaxis y semántica.

Estudia las reglas ortográficas. Las herramientas provistas por los diferentes sistemas operativos te ayudarán a corregir los errores de escritura, pero si estás tomando notas o escribiendo algún trabajo o reporte a mano, es preciso que conozcas las reglas ortográficas.

Muestra el documento a un amigo. En ciertas ocasiones, siempre es bueno obtener otro punto de vista que no sea el nuestro y especialmente si contamos con alguien con mejor ortografía. Ellos nos pueden hacer ver cosas que nosotros somos incapaces de observar en ese momento en particular.

Practica constantemente. Muchas personas escriben mal porque se han acostumbrado a hacerlo de forma inconsciente durante muchos años, esto podría aplicarse a la inversa; mantente consciente de lo que escribes y procura hacerlo de forma correcta. Mientras más practiques, mejor podrás escribir.



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Poemas de reflexión




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Fábulas


El Pavo Real y La Grulla 


Un pavo real convidó a una grulla a un festín suculento. Durante el banquete se puso a discutir con los comensales acerca de cuál de los dos poseía mejores dones personales. 
Abriendo el pavo real su cola, decía que aquel abanico de finísimas plumas no tenía en el mundo otra cosa que le igualara en perfección y hermosura. 
- Ciertamente – respondió la grulla -, confieso que eres más hermoso que yo, pero si tus plumas son más vistosas que las mías, en cambio no te sirven para volar. 
- Yo, con mis alas – prosiguió la grulla -. Puedo elevarme hasta las nubes, contemplando bajo mis pies todas las maravillas de la tierra. 

Moraleja: 

Nadie tenga en menos a su vecino, 
que Dios a cada uno da su cualidad. 



La naturaleza de la mente 


Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama. 

El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “!Mira que si ahora un tigre me atacase!” Apareció un tigre y lo devoró. 

Moraleja 

Cambiante y descontrolada es la naturaleza de la mente. Aplícate a conocerla y dominarla y disiparás para siempre el peor de los tigres: el que mora dentro de ella misma. 
Anciano 

Anciano es quien tiene mucha edad; viejo el que perdió la jovialidad. 
La edad causa degeneración de las células; la vejez degeneración del espíritu. 
Usted es anciano, cuando se pregunta si vale la pena; usted es viejo cuando sin pensar, responde que no. 
Usted es anciano cuando sueña, usted es viejo cuando apenas duerme. 
Usted es anciano cuando todavía aprende; usted es viejo cuando ya no enseña. 
Usted es anciano cuando se ejercita; usted es viejo cuando solamente descansa. 
Usted es anciano cuando todavía siente amor; usted es viejo cuando solamente siente celos. 
Usted es anciano cuando el día de hoy es el primero del resto de su vida; usted es viejo cuando todos los días parecen ser el último de su larga vida. 
Usted es anciano cuando su calendario tiene “mañanas”; usted es viejo cuando solamente tiene “ayeres”. 
El anciano se renueva cada día que termina, porque mientras el anciano tiene sus ojos puestos en el horizonte, por donde el sol despunta e ilumina la esperanza, el viejo tiene su miopía mirando hacia las sombras del pasado. 
El anciano tiene planes; el viejo tiene nostalgias. 
El anciano lucha lo que le resta de vida; el viejo sufre lo que le falta hasta la muerte. 
El anciano lleva una vida activa, llena de proyectos y plena de esperanzas. 

Para él el tiempo pasa más rápido, y la vejez nunca llega. Para el viejo, sus horas se arrastran, destruidas de todo sentido. 
Las arrugas del anciano son más bonitas, porque fueron marcadas por la sonrisa; las arrugas del viejo son feas, porque fueron marcadas por la amargura. 
En definitiva, el anciano y el viejo pueden tener la misma edad en el calendario, pero edades diferentes en el corazón. 
Que usted, anciano, viva una larga vida, pero nunca se ponga viejo. 

PUEDES SER JOVEN Y SIN EMBARGO ESTAR VIEJO!!! 
El amor y el tiempo 

Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría… como también, todos los demás, incluso el AMOR. 

Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. 

Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el AMOR quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento. 

Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el AMOR decidió pedir ayuda. 

La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima y el AMOR le dijo: “Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” – No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, AMOR… 

Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. “Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo? 

No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo: – Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación? 

Entonces el AMOR dijo a la Tristeza que se estaba acercando: “Tristeza te lo pido, déjame ir contigo”. – No AMOR… respondió la Tristeza. – Estoy tan triste que necesito estar sola. 

Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando. 

De repente una voz dijo: “Ven AMOR te llevo conmigo”. El AMOR miró a ver quien le hablaba y vio a un viejo. 

El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo. 

Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: “Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”. 

-”Ha sido el Tiempo”, respondió el Saber, con voz serena. 

-¿El Tiempo?… se preguntó el AMOR, ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado? 

Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el AMOR en la vida.
 



viernes, 23 de agosto de 2013

Obra de teatro "Esto es un asalto"

Título: ¡¡¡Esto es un asalto!!! 
Autor: Fabián Choque 

Personajes
El Pillo 
El Gandaya 
La Cajera 
La Clienta 
El Policía 

(Mientras se encuentran haciendo sus cosas rutinarias en el banco, dos personas con máscara entran y gritan)

El Pillo: ¡¡¡Esto es un asalto!!! ¡¡¡Arriba los monos!!! (La clienta y la Cajera se miran extrañados. Él pone la punta de la pistola en su cabeza y se queda algo pensativo) No, esperen. 
El Gandaya: (Le dice en el oído y en voz baja) Se dice, “Arriba las manos” 
El Pillo: ¡Ah, chuma verdad! ¡¡¡Arriba las manos!!! (Las dos reaccionan y recién comienzan a asustarse) 
El Pillo: ¡Quiero que me den todo el dinero que tienen! ¡Para hoy! 
La Cajera: Muy bien. ¿Me dan el número de su cuenta, por favor?
El Pillo: Sí, anote es el… (El Gandaya golpea la cabeza de su compañero) 
El Gandaya: ¡No seas tonto, oe! (Mira a la encargada) Mételo todo en estas bolsas ¡Y rápido! 
La encargada: ¡Sí, en seguida! (Va a colocar el dinero en las bolsas que les dio). 
La Clienta: ¿¡Pero dónde está la policía cuando se le necesita!? 

(En eso, sale del baño el oficial; flojo y totalmente indiferente ante la situación) 

El Policía: ¡Ay, qué rico! (Voltea y ve a la Cajera y a la Clienta tiradas en el suelo boca abajo) ¿Qué está haciendo ahí? ¿Qué, está calientito el piso o qué? (Ella le señala con el dedo a los asaltantes) ¿Qué pasa? (Voltea y ve la punta de las pistolas en su cara) (Se asusta y comienza a gritar) ¡¡¡Mamaaaaaaaa!!!! (Al instante se arrodilla y junta sus manos) ¡Por favor, no me maten tengo esposa con dos hijos y otros tal vez por ahí!… ¡Yo que sé pero por favor no me maten por su madrecita linda! 
La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Pero qué clase de policía es usted, que no cumple su deber aprehendiendo a esos rufianes!? 
El Policía: (Le quita la pistola al Pillo y se la muestra a la Clienta) ¿¡Y qué, no ha visto el tamañote de arma que tienen!? (Se la devuelve al asaltante) 
La Clienta: (Se coge la cabeza) ¿Y para esto pago mis impuestos? 
El Gandaya: ¡Al suelo usted también! ¡¡¡Rápido!!! 
El Policía: ¡Ya voy! ¡Ya voy! (Se echa al suelo, al costado de la Clienta y ella le dice) 
La Clienta: (Dice con sarcasmo) “¡Ahora que usted está a mi lado, me siento más tranquila!” 
El Policía: ¿Ah sí? ¿Y qué cree? ¿Qué yo soy superman, que las balas me chocan y rebotan? 
La Clienta: ¡Ya mejor…cállese la boca! 

(Llega la Cajera con las bolsas de dinero) 

La Cajera: (Le da toda atemorizada) Acá está. 
El Gandaya: Espero que esté todo. 
La Cajera: Si desea, lo puede contar. 
El Pillo: A ver... (Abre la bolsa y sacando el dinero, comienza a contar) 100, 200, 300… (El Gandaya toma la mano de su compañero y lo mira con ojos furiosos) ¡Pero compañero! Hay que estar seguros que no nos falte nada… 
El Gandaya: Guarda… eso… ahora… ¿Ok? 
El Pillo: Muy bien, pero luego no vengas a reclamar que te han robado, ah. 
El Gandaya: Si no te callas ahora, vas a estar con ellos en suelo. 
El Pillo: No te quejes después, no más… 
El Gandaya: ¡¡¡Ya!!! (Mira a la Clienta y a la Cajera) Bueno bueno, estos caballeros, se retiran. Muchas gracias por su colaboración. 
El Pillo: Sí, y para cualquier asalto o secuestro, acá está nuestra tarjeta (Se las entrega mientras lo quedan mirando con extrañeza) 
El Gandaya: Este… (Extiende su mano hacia la tarjeta) ¿Me lo prestas un momento? 
El Pillo: Sí, las acabo de mandar a hacer, ¿Te gusta? (Comienza a leerlo y mientras lo hace, la expresión en su rostro comienza a cambiar) 
El Policía: ¡Inaudito!, ¡Ahora hasta los asaltantes hacen su “cherry”! ¡Qué tal raza! 
La Clienta: ¡Usted cállese, que para policía es un completo inútil! 
El Policía: ¡Oiga no le permito que me insulte! ¡A la policía, se le respeta! 
La Clienta: ¡Qué “a la policía se le respeta”! ¡Si usted para lo único que sirve, es para comer e ir al baño! (Los asaltantes discutían en silencio sobre la tarjeta) 
El Gandaya: ¿¡Pero has gastado la plata en esto!? ¿¡Qué tenías en la cabeza!? 
El Policía: Una pierna de pollo. Sí, eso es lo único que pude comer. Me va a perdonar ¿Pero, sabe usted a qué se parece? 
El Pillo: A la “Tía Camote”, a ella le encargué las tarjetas. 
El Gandaya: Mira ya olvídalo y vámonos (Ve a las personas) Bueno fue un gusto hacer trato con ustedes, nos vamos (Los dos se retiran apuntándoles con sus armas mientras que los otros se quedan en el suelo asustados, hasta que se fueron. A los pocos segundos, entra El Pillo rápidamente y les deja la tarjeta) 
El Pillo: (Habla en voz baja) Acá abajito está el número, llámenos (Al instante de dejarles la tarjeta, se va. Todos se quedan mirándolo muy sorprendidos y extrañados. Luego, se levantan). 
El Policía: (Todo cursi, toma la palabra) Tuvieron suerte esta vez (La Clienta lo mira con indignación). 
La Clienta: Mire, mejor cállese antes que me amargue (Va donde la Cajera y la encuentra maquillándose) ¿¡Y usted, qué está haciendo? 
La Cajera: ¡Ay pues con todo esto, se me cayó todo el maquillaje! 
El Policía: Bueno lo que es por mí, esta pelea me ha dado hambre. ¡Ya regreso, voy a comer! 
La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Y usted a dónde cree que va!? 
El Policía: ¿Qué? ¿También quiere un sanguchito? Hay de pollo, de chancho de… 
La Clienta: ¡Qué sanguchito, ni que “ocho cuartos”! ¡Lo que debe hacer es investigar este asalto para atrapar a los asaltantes! 
La Cajera: Este lo único que atrapa es una papa rellena con ensalada. 
El Policía: Y un poco de ají. 
La Clienta: ¡Esto es el colmo de la desfachatez! ¡Me voy de aquí! (Se retira totalmente molesta) 
El Policía: Bueno, yo sí me voy a comer. Ya vengo (Se va todo despreocupado) 
La Cajera: Y aprovechando que no hay clientela, voy al baño a maquillarme. (Se va caminando como si fuera una modelo de pasarela)